El regalo más grande Todos los días cuando abrimos nuestros ojos, no deberíamos desperdiciar el tiempo pensando quizás en lo que no tenemos, en aquello que nos faltó por hacer, en aquellas palabras que dejamos de decir, en aquel abrazo que nos cohibimos dar, en aquel regaño que nos faltó dar, más bien deberíamos alzar nuestros ojos al cielo y decir GRACIA AMADO DIOS POR ESTA GRANDIOSA OPORTUNIDAD. La vida es tan corta y en ocasiones la malgastamos con cosas que a la larga no nos produce ningún beneficio, y lamentablemente cuando vemos que se nos escapa como el agua entre los dedos, quisiéramos desesperadamente realizar algo para detenerla, pero muchas veces o casi siempre es imposible hacerlo. Llega un momento en que solamente ESE DADOR DE LA VIDA la puede detener o prolongar. Por eso todos deberíamos decir cada día como lo dijo el salmista: “SEÑOR AYÚDAME A CONTAR EL NÚMERO DE MIS DÍAS”. Porque cuando aprendemo...
¡Bienvenidos! Quisiera compartir contigo algunas reflexiones de nuestro diario vivir. Creo que todos los días tenemos algo que aprender.