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"LA MUJER NECIA - DESTRUYE LO QUE DIOS HA PUESTO EN SUS MANOS"
Se escribe tanto acerca de la Mujer sabia que edifica su vida, su familia, sus finanzas, las relaciones con las personas de su entorno; pero poco se dice de aquella mujer que por su necedad ha destruido todas aquellas cosas maravillosas que Dios ha colocado en sus manos.
Pienso que es necesario que las mujeres escuchemos este llamado de alerta porque con muchísima facilidad podemos pasar de la sabiduría a la necedad. Es tan estrecha la distancia que hay "la sabiduría y la necedad", que en ocasiones sin darnos cuenta podemos caer en situaciones en donde podemos perder la cordura y llegar a pasar los limites ante algunas cosas.
¿Cuantas veces hemos tomado decisiones y hemos pensado en su momento que actuamos bien? muchas veces ¿verdad?, y no pasó mucho tiempo para que observáramos el fruto de esa decisión y comprendimos que no fue la mejor elección. Por este motivo la mujer sabia se toma un tiempo prudencial para meditar en todas aquellas decisiones que de alguna manera afectarán su futuro y el de su familia, y no permite que sus emociones tomen el control de su vida y le ocasionen una mala jugada.
¿Cuantas veces hemos tomado decisiones y hemos pensado en su momento que actuamos bien? muchas veces ¿verdad?, y no pasó mucho tiempo para que observáramos el fruto de esa decisión y comprendimos que no fue la mejor elección. Por este motivo la mujer sabia se toma un tiempo prudencial para meditar en todas aquellas decisiones que de alguna manera afectarán su futuro y el de su familia, y no permite que sus emociones tomen el control de su vida y le ocasionen una mala jugada.
Ahora en está etapa de mi vida y analizando los episodios de continua necedad en que caí, puedo atreverme a afirmar que la mujer necia es como una maquina trituradora, todo lo que pasa por ella lo destruye. La pregunta que quizás te estés realizando es ¿pero como destruimos?, una de las maneras son con aquellas palabras que descalifican todo lo que hacen esas personas que amamos.
En ocasiones descalificamos a una persona por lo que ella es, por lo que ella hace, por todo:
* "si alguien no actúa como nosotras pensamos que debería de hacerlo", lo destruimos.
*"Si los proyectos que alguien tiene no se ajustan a nuestras perspectivas", lo destruimos, lo minimizamos, le quitamos valor a sus intentos, a sus retos o desafío, todo porque no se ajusta a mi visión de como deberían ser las cosas.
*"Si lo que hacen sus hijos no se parece en nada a lo que tú esperas que realicen" entonces los destruimos.
*"Si nuestras amistades no piensan como nosotros o sencillamente no apoyan nuestras decisiones", no nos sirven y tratamos de destruirlos como sea.
En ocasiones descalificamos a una persona por lo que ella es, por lo que ella hace, por todo:
* "si alguien no actúa como nosotras pensamos que debería de hacerlo", lo destruimos.
*"Si los proyectos que alguien tiene no se ajustan a nuestras perspectivas", lo destruimos, lo minimizamos, le quitamos valor a sus intentos, a sus retos o desafío, todo porque no se ajusta a mi visión de como deberían ser las cosas.
*"Si lo que hacen sus hijos no se parece en nada a lo que tú esperas que realicen" entonces los destruimos.
*"Si nuestras amistades no piensan como nosotros o sencillamente no apoyan nuestras decisiones", no nos sirven y tratamos de destruirlos como sea.
Por eso necesitamos ser sabias para identificar esos episodios de necedad en los que continuamente caemos. No podemos vivir en esa constante lucha en nuestras emociones, la necedad no se puede convertir en un estilo de vida. Tampoco hay excusas a esas malas reacciones que tenemos ante una situación.
En ocasiones pensamos que el fin justifica los medios, es decir, que no interesa lo que hagamos o digamos a una persona, si logramos con esto encaminarlos a lo que nosotros pensamos entonces está bien. Debemos entender que no nos las sabemos todas.
La biblia nos cuenta la historia de un hombre que cuando tuvo la oportunidad de pedirle algo a Dios le pidió que le diera "sabiduría" y podemos observar muchísimos episodios donde actuó con sabiduría, pero de un momento a otro perdió su sensatez y fue tanta la necedad en la que cayó que ocasiono la ruptura de un reino, ocasionó la destrucción de su familia, perdió la bendición que Dios le había dado, cayó en la vanidad de la vida. Ese hombre fue Salomón.
Pero al final de los tiempo escribió un libro sobre la necedad de la vida, sobre la vanidad a la que puede llegar el ser humano sino sabe actuar con sabiduría, y llegó a una conclusión importante: Eclesiastés 12: 13 "El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. TEME, pues, A DIOS y CUMPLE SUS MANDAMIENTOS, porque esto es TODO para el hombre".
El "TEMOR A DIOS", tiene que ver con un "temor reverencial" y no con un temor a una disciplina de su parte. Llegamos a ese temor cuanto incorporamos su palabra a nuestras vidas, y queremos agradarle en todo. Tiene que ver con esa admiración por lo que ÉL es y por lo que representa en nuestras vidas, y por ese deseo genuino de participar de su santidad. En otras palabras es respeto y rendición.
CUMPLIR SUS MANDAMIENTOS, se trata de crecer como personas, como esposas madres, amigas etc. a través de los principios establecidos en la palabra de Dios, es energizarnos cada día con los nutrientes de Dios para enfrentar los desafíos cotidianos.
Quiero terminar esta reflexión con un proverbio también escrito por Salomón, Proverbio 1:7 "El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina".
Reflexión: Que triste es tener que pasar por situaciones difíciles o tener que llegar a perder todo para darnos cuenta que actuamos neciamente.
Ximena de Camacaro Autora libro "EL DESAFÍO DE SER MUJER"
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